Ya no pregunta por su hijo
no lo escuchó al intentar hablar
no sabe de sus gripes y fiebres
de lo ordenado que es al jugar
Ya no pregunta por Fabrizio
no lo escuchó decir papá
no sabe que le gusta el mate
ni que cuestiona todo al pasar
Ya no pregunta por su hijo
no lo escuchó gritar por Boca
no sabe de su tristeza
ni que le hace falta verlo en la webcam
Ya no pregunta por Fabrizio
no lo escuchó cantar
Pobre boludo
no sabe que el tiempo
ni se detiene
ni lo perdonará
Que volaran los días de insomnio
el dolor en el alma
en el vientre
la partición
Que no tuviera que verte parado, ahí;
revolviéndome las entrañas
la consciencia
la indecisión
Que me venciera el agotamiento
y pedazos de mí quedaran
amarrados
recluidos
dopados
No sentiría lo que hoy.
Valentina
tiene 14 años.
Le han dicho que tiene algo;
que desde que nos dimos
cuenta,
no nombramos: enfrentamos.
Ojos
grandes, expresivos,
saltarines, inquietos.
Tez morena que encanta,
así
de pequeña se preguntara por qué no blanca.
Independiente;
toca el
violín, también la flauta.
Amante de los misterios del océano
Nunca cobarde, pequeña arriesgada.
¿Te da miedo tirarte al agua?
me mira y ríe a carcajadas
Ahora, tú, no tengas miedo.
Ahora, no, Valen ¡Aguanta!