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Ya no pregunta por su hijo
no lo escuchó al intentar hablar
no sabe de sus gripes y fiebres
de lo ordenado que es al jugar
Ya no pregunta por Fabrizio
no lo escuchó decir papá
no sabe que le gusta el mate
ni que cuestiona todo al pasar
Ya no pregunta por su hijo
no lo escuchó gritar por Boca
no sabe de su tristeza
ni que le hace falta verlo en la webcam
Ya no pregunta por Fabrizio
no lo escuchó cantar
Pobre boludo
no sabe que el tiempo
ni se detiene
ni lo perdonará
Que volaran los días de insomnio
el dolor en el alma
en el vientre
la partición
Que no tuviera que verte parado, ahí;
revolviéndome las entrañas
la consciencia
la indecisión
Que me venciera el agotamiento
y pedazos de mí quedaran
amarrados
recluidos
dopados
No sentiría lo que hoy.
Valentina
tiene 14 años.
Le han dicho que tiene algo;
que desde que nos dimos
cuenta,
no nombramos: enfrentamos.
Ojos
grandes, expresivos,
saltarines, inquietos.
Tez morena que encanta,
así
de pequeña se preguntara por qué no blanca.
Independiente;
toca el
violín, también la flauta.
Amante de los misterios del océano
Nunca cobarde, pequeña arriesgada.
¿Te da miedo tirarte al agua?
me mira y ríe a carcajadas
Ahora, tú, no tengas miedo.
Ahora, no, Valen ¡Aguanta!
Él es Francisco Rodriguez, pero no Rodriguez de los Orejuela. Pegaba ladrillos en algún lugar de Estados Unidos para ganarse la vida, o por lo menos, para hacérsela más amable. Pegaba bloques en un lugar exclusivo. Decía: - Oiga hermano, esto nunca lo había visto en la vida: mujeres, niños, niñas y hombres desnudos que cruzaban las piernas y hablaban como "si nada".
-"Usted no ha visto nada", le respondía quien lo contrató.
Suena una canción llamada Borrachera. Vuelvo a vacaciones de amor, de inmigrantes. Suena Lupita. Y también "Cállate corazón, cállate corazón no llores, cállate corazón no digas nada"....
Mujer
Cabralita dice:
Hombre
Oliveiro dice:
Una palabra
Oliveiro dice:
Una palabra no dice nada
y al mismo tiempo lo esconde todo
igual que el viento que esconde el agua
como las flores que esconde el lodo.
Oliveiro dice:
Una mirada no dice nada
y al mismo tiempo lo dice todo
como la lluvia sobre tu cara
o el viejo mapa de algún tesoro.
Oliveiro dice:
Una verdad no dice nada
y al mismo tiempo lo esconde todo
como una hoguera que no se apaga
como una piedra que nace polvo.
Oliveiro dice:
Si un día me faltas no seré nada
y al mismo tiempo lo seré todo
porque en tus ojos están mis alas
y está la orilla donde me ahogo,
porque en tus ojos están mis alas
y está la orilla donde me ahogo.
Cuatro, nos habían pronosticado cuatro, pero llegaron seis, un día seis. Antes de tenerlos, Lolita se paseaba por la casa buscando su mejor nido. Un día la encontramos detrás de la lavadora. Pensé que se estaba enloqueciendo, aunque cara de desquiciada si tenía.
Parecía reventarse y comía el doble de lo acostumbrado. Su embarazo fue producto de una violación, en medio de un paseo a Playa Mendoza, en el Atlántico. Su madre putativa, que es mi verdadera madre, la descuidó, y en medio de su acaloramiento terminó siendo el bocado de varios caninos. El señor Juancho, vecino de toda la vida en Barranquilla, fue quien dio testimonio del hecho.
Dice que no se acuerda si los pretendientes merecían la virginidad de Lolita. Llegó tarde a espantarlos.
Nunca había sido testigo de un parto. La verdad es que con Lolita tampoco lo fui. De tanto mirarla, le estábamos espantando las ganas de parir sus hijos y decidimos dejarla sola como recomendó la veterinaria.
Asustadas por no saber si nuestra pequeña Shitsu podría tener un alumbramiento exitoso y recordando constantemente la frase de mi tía Emma, quien le auguró la peor de las suertes a su propia Pincher, después de que ésta tuviese relaciones con un perro más grande que ella: "Ojona, te aseguraste la muerte", decidimos dejarla íngrima en la bañera casi nueva que alguien tiró en la basura.
A eso de las 4:00 de la madrugada del 6 de enero, mi tía Luzmila nos despertó con un suave "Ya hay perritos". Salimos despavoridas a verla. Uno, dos, tres, cuatro, cinco... mierda cinco perritos y medio, porque tenía uno atorado todavía en la vagina.
Y pese a que nos habían dicho que mejor no la descuidaramos, que había que cortarle el cordón a los perritos, que soplarles en la boca, que presionarlos un poco para que les saliera no sé que líquido, Lolita, sola, sin ayuda de nadie, trajo seis perritos al mundo.
Cuando llegamos ya los tenía limpios, y sólo uno, el último, hubo que medio moverlo porque después de horas parecía muerto.
Entre risas, las madres de mi familia, recordaron que tener hijos es tremendo trabajo, sin importar si se es perra o vaca. "¿Qué si tenemos cara de locas?". Por supuesto, respondió Vicky, quien rememoró el rostro que tenía el día que dio a luz a su hija Valentina. "No veía la hora de que me la sacaran". "Yo le pegué un empujón al médico, terminamos peleando", dijo mi tía Luzmila.
Mi madre agregó que el parto no es nada. "Los cuidados que hay que tener después", y recordó que en medio de su inexperiencia colocó a mi hermano mayor en una mesita. "Estaba muy cansada y se me olvidó. Al rato escuché un grito".
Y ahí sigue Lolita, medio loquita. Dándole de comer a sus hijos. De vez en cuando, salta de la bañera sin percatarse que sus perritos están pegados de una de sus tetas. Eso si, que no se le acerquen mucho a sus primogénitos. Los defiende con el derecho que le dio la vida de tenerlos en su vientre y traerlos al mundo después de tantos sufrimientos.
Pensé mucho antes de escribir estas líneas que siguen. Tomé la decisión de hacerlo porque como mujer periodista amante de la red y las relaciones constructivas que se tejen en ella, siento la necesidad de hacerlo. Escribo como Renata Cabrales, y esa es mi primera aclaración. No lo hago como reportera o editora de la página web del diario El País. Creo, como todos los que opinaron sobre el caso de la omisión del crédito en la fotografía de “Mariacecita”, tomada por El País de su espacio en Flickr, que tengo derecho a expresarme. Pero también el deber de hacerlo “constructivamente”, como sugiero que deberíamos actuar todos los bloggers, no solo de Cali, sino del mundo entero. Veo un claro desconocimiento o ignorancia de algunos colaboradores de El País, en lo que se refiere a las licencias Creative Commons. Y lo único que me atrevo a decir es que es un tema que les preocupa. Tanto así que en días pasados rodaron comunicados sobre el tema. Las preocupaciones y voces de protesta por el error cometido por El País son apenas justas. Sientan un precedente claro del desconocimiento que hay sobre la temática, y diría que no únicamente en licencias CC, sino en muchísimos aspectos más que se mueven en la red, y no sólo en El País, sino en distintos medios de comunicación del mundo.
Todos, en algún momento nos hemos equivocado en nuestras actuaciones en la red. Lo hizo The Guardian, al publicar un post dando por hecho que lo había escrito Carlos Gaviria, del PDA, lo cual resultó falso y motivó una discusión política en Colombia. Lo peor, se equivocó y no lo corrigió. Simplemente eliminó el link del post. Lo han hecho grandes imperios como Youtube, cuando al darse cuenta que un estudiante mató a ocho personas en una escuela en Finlandia, bajó inmediatamente el video y luego eliminó la cuenta del joven, que desde hacía varios meses venía subiendo fragmentos audiovisuales donde mostraba sus deseos racistas de aniquilar medio mundo. Todos tenemos derecho a fortalecer nuestros pensamientos e ideas en la red, pero ¿qué tan responsables estamos siendo al hacerlo? Creo que era apenas justo que en el caso de “Mariacecita” se levantara una voz de protesta, y que bloggers como Carlos Caicedo explicaran detalladamente sobre las licencias en cuestión. Y que el autor o autora de un blog como cafeguaguau.com subiera tan instructivo y creativo video sobre las licencias, que no sólo educa a El País, sino a muchos medios del mundo. También que desde un inicio bloggers como Vic407, Ranaberden, Irenishii (con un blog en El Tiempo), entre otros, y la misma Mariacecita, lo hicieran a la altura, con decencia, indignados, pero siempre en buenos términos. Muy acertada la frase de Ranaberden afirmando que era “lamentable que los últimos en enterarse de que existen licencias que protegen los derechos de autor sean los medios de comunicación”. Así como también la de Mariacecita aclarando que lo que quiere “es que esto se convierta en algo lúdico”, no en el “memorial de agravios” que parece que alcanzó a redactar un blogger. Agregando que su intención “nunca ha sido $$$”. De resaltar también la posición de Víctor Solano, quien hizo un detallado seguimiento al caso y expuso importantes reflexiones al respecto, diciendo que “la lesión tampoco la sufre El País, sino todo el país, todos los medios que deben erigirse como modelo a seguir”. Destaco además un llamado de atención que el comunicador Solano le hizo a “Sandunga”, quien agredió a otro usuario de su blog, diciéndole que “Canadá debería incrementar los controles para evitar que descerebrados como alias schlecter/señor oscuro/scaramanga/marioneta, y demás personalidades psicóticas de este imbecil parásito, ingrese a uno de los mejores países del mundo”. Todos los que amamos la red y nos apropiamos de ella, sabemos que hay de todo, “como en la viña del Señor”.
“Lo que hay que hacer es joderle la vida a El País”, afirmó 'juanfer2k'. Atrás no se quedó 'de do pingue’ que agregó “muchos hampones. Sigue la ‘hamponería’ editorial”.
David Marín lo catalogó categóricamente como un “robo”. Y ni que decir de ‘die9ol’ que les dijo “muchos doble hp's”.
El trabajo en un medio de comunicación es bastante acelerado y estresante, y muchas veces sus colaboradores publican sus informaciones, como afirma el académico Ramón Salaverría, "más preocupados por el reloj que por la verdad y el diccionario"; en este caso, que por las licencias CC, lo cual no los excluye de su error.
Creo que quienes han trabajado en medios lo han vivido. Que lo diga mi amiga Molly Parker que hasta hace algunos días trabajó casualmente en El País, y además, estaba enterada del desconocimiento de algunos diseñadores del impreso sobre licencias Creative Commons.
El País asumió su error a través de un comunicado. Rectificó un día después, pero lo hizo. No sé si su respuesta sea “estupida”, como lo afirmó 'nirvanaheart'.
Aquí lo importante y es mi llamado de atención, es que los medios de comunicación entiendan que se deben respetar y valorar, no sólo las licencias Creative Commons, sino todas las manifestaciones constructivas que envuelven la red, que juntos, bloggers y medios, podemos formar un “buen matrimonio”, basado en el conocimiento y las ideas creativas.
Que nos necesitamos los unos de los otros. Que los dos, trabajando con compromiso y responsabilidad, podemos construir una sociedad más incluyente, más participativa, en la que todos, por poca o mucha experiencia que tengamos, siempre, en algún momento de nuestras vidas tendremos algo que aportar.
Aprovecho otra frase de Víctor Solano para cerrar mi reflexión: “Miren los créditos de las fotos 1, 2 y 3. Hay más, pero con esto es suficiente”. ¿Verdad que si Molly?
Compañeros, debemos aprender a saber cuándo es suficiente, tomar un respiro y autoregularnos, porque como dice el blogger español José Luis Orihuela, a quien cité en una ponencia que hice recientemente en México sobre censura y libertad de expresión: “si no somos capaces de asumir que la escritura pública y la vida en las comunidades en línea conllevan responsabilidades, no faltara quien venga desde fuera con la intención de imponer una norma, que desde luego, no nos traerá más libertad”.
José Luis esperaba el turno de su ponencia. Y aunque no me acuerdo de qué hablábamos, tomé distancia cuando se acercó Stephen. Y fue en ese momento, en el que no sentía que tuviera algo valioso que decir o hacer, cuando vi a Socorro Mendoza Aguirre.
Sola, frente a su mesa y un ramillete de libros de la editorial Plenitud, esperaba con ansias que alguien se le acercara. Su pequeño 'stand' parecía no haberse ganado el honor de estar entre los 'mejores'. Planeta, Pearson, Santillana, entre muchas más, se situaban muy lejos de su vista, la misma que Socorro fue perdiendo con el correr de los años.
Con sus 80 encima no le tiene miedo a nada, mucho menos a la oscuridad en la que vive y en la que mínimamente ve figuras de gente que viene y que va.
Más de seis títulos hacen parte de su producción literaria, la que empezó a construir a los 14 años. Química Farmacóloga de profesión, con más de 60 diplomados cursados, se pegó de la poesía como una forma de transmitir la alegría y la pasión que siente por la vida.
Ella que no siente tristeza por nada, y que pareció sentir la mía, me contó que con una mano presiona el teclado del computador, mientras que con la otra sostiene una ultra lupa, con la que apenas alcanza a ver las letras.
Le compré su última publicación 'Una luz entre la oscuridad'. ¿Desea que se la firme señorita?, me dijo repleta de emoción.
"Espero que al leer este libro, encuentre la felicidad, la alegría y la dicha que todos merecemos". Para escribir la dedicatoria recibió la ayuda de la joven que entregaba equipos de traducción a cambio de tarjetas de identificación durante el III Congreso Internacional de Periodistas.
"No ve nada, únicamente sombras", me recalcó la ayudante que se consiguió.
Socorro Mendoza Aguirre no atrae seguidores a punta de firmas, tampoco goza de la fama y estrategias de promoción que grandes editoriales brindan a autores como Héctor Abad, Germán Castro Caycedo, Laura Restrepo y Alfredo Molano.
Ella, desde su rincón, con un vestido que parece un jardín y frente a una mesa de mantel rojo, pide que cualquiera le lea un "pedacito" de sus poemas. "¿Cuántos misterios encierra la noche?, le leí. ¿Cuántos secretos trata de ocultar?, me respondió.
Un alumno mata a ocho personas en un colegio en Finlandia tras anunciarlo en YouTube
Un alumno de 18 años, armado con una pistola ha causado una matanza en
un instituto de la ciudad finlandesa de Tuusula. El estudiante la ha
emprendido a tiros en un aula y luego por todo el centro, matando a
ocho personas e hiriendo a varias más. Luego ha intentado suicidarse y
se encuentra en estado crítico.
Se da la circunstancia de que el asesino había avisado horas antes de
lo que iba a hacer en la página web de vídeos YouTube, donde había
colgado un vídeo en el que se podía ver una foto del instituto que se
rasgaba para dar paso a una foto teñida de rojo en la que un hombre, al
parecer el chico, apunta a la cámara con una pistola. El vídeo había
sido colgado bajo el seudónimo de Strumgeist89. Sturmgeist es una palabra alemana que significa "el espíritu de la tormenta".
La noticia nos llega desde muy lejos y parece no afectarnos. ¿Estamos seguro de eso? No lo estaría tanto, pues esa misma situación puede repetirse en Cali, Madrid o Washington en las próximas dos semanas o, lo que es peor, mientras escribo en este blog.
El poder que tiene internet parece pasar desapercibido para muchos ciudadanos, gobiernos, colegios, universidades, medios de comunicación. ¿Qué nos importa? ¿Qué estamos haciendo? ¿Lo estamos reflexionando? ¿Lo hemos siquiera discutiendo? También parece que no mucho.
Hago una invitación a los jóvenes, a los académicos, a los funcionarios de gobiernos de todo el mundo para que nos sentemos a hablar de internet. La solución no puede ser cerrar los blogs, anular un link (como presumo que lo hizo Youtube cuando se dio cuenta de la masacre cometida por el joven y supuestamente anunciada a través de un video colgado en su página), filtrar, habilitar, callar.
No sé cuál será la solución pero, por lo menos, tenemos que darnos la oportunidad de hablarlo y buscar soluciones.
¿Para qué muros si siempre tendremos necesidad del otro?