Periodistas... ¡Reflexionemos!
Tenía tan abandonado mi blog, pero trataré de actualizarlo un poco más. Va una columna que escribí sobre el tratamiento que los periodistas le hemos dado al cubrimiento de la entrega de los cuerpos de los once ex diputados del Valle asesinados en cautiverio.
Soy periodista, esa es mi misión en la vida. Y de todo lo que vivo en este oficio trato de aprender y compartir. No quiero darles cátedra. No. Sólo quiero reflexionar sobre lo irresponsables que podemos ser.
La entrega de los once cuerpos de los ex diputados asesinados en cautiverio ha generado todo tipo de informaciones. Unas producidas por las mismas Farc en las que reconocieron que fallaron en la custodia de los secuestrados, al tiempo que reiteraron su voluntad de entregar los restos a la mayor brevedad posible. Otras, difundidas por los familiares en las que señalaron que "aunque el proceso sea largo, necesitamos los cuerpos para hacer nuestro duelo".
Pero, finalmente, y las que ocupan esta reflexión, son las que lanzaron a los medios y sus periodistas en una afanosa maratón para cubrir hasta el último detalle del hecho: las originadas por el propio Presidente de la República, en las que afirmó que las Farc devolverían los restos mortales el pasado sábado en Corinto, Cauca, pese a que lo acordado con la Cruz Roja Internacional, Cicr, era que primero se enterarían los familiares para no tener que darse cuenta por los medios. Primer error.
Fue así como en Corinto, el fin de semana pasado, no cabía un periodista más. La oferta hotelera no dio abasto. A más de uno le tocó dormir en colchonetas tiradas en el piso, en la sala del hotel o sobre una cama de cemento como lo hice yo, y aclaro que no me quejo por ello. Los periodistas debemos estar preparados para dormir en medio del barro y bajo la lluvia, tanto como para hacerlo en un lujoso hotel cinco estrellas.
Lo que me tiene indignada es la forma como todos, incluyéndome, hemos querido dar una noticia donde no la hay, y lo que es peor, contribuir tal vez en un nuevo tropiezo en la entrega de los cuerpos de los asambleístas, como si ya no fuera suficiente con todo lo que han tenido que vivir las familias.
Insistimos, insistimos e insistimos, y no medimos las consecuencias de nuestros actos. Ni siquiera nos hizo reflexionar el susto que pasamos el pasado sábado, cuando se nos dio por buscar un supuesto camión blanco en la vereda Monterredondo, zona rural de Miranda, Cauca, el cual había sido abandonado con unos cuerpos en su interior, según informó una fuente confidencial a un colega.
¿Y es que acaso nuestra misión es recuperar los cadáveres? ¿Por qué si existe un organismo internacional autorizado para recibir los cuerpos, tenemos que entrometernos nosotros? Sé que uno de nuestros deberes es estar allí para construir historias que sirvan de memoria. Pero una cosa muy distinta es registrar la noticia de la entrega de los cuerpos a los familiares, y otra, ir a verificar si unos cuerpos abandonados en un camión pertenecen a los ex diputados. Qué irresponsables somos.
Y si lo que hicimos ese día fue una irresponsabilidad, lo que pretendían hacer algunos periodistas la noche anterior buscando el supuesto camión a eso de las 7:00 p.m. era una locura. Hubo unos más prudentes y otros más arriesgados que, gracias a Dios, no llegaron sino hasta la salida de Miranda.
Aún recuerdo con satisfacción los gritos de uno de nuestros colegas: “No voy a ir a esta hora. Dígale a "María" que se puede parar en las pestañas. Prefiero ser un periodista 'chiviado' a un periodista muerto”.
Sin embargo, insistimos al día siguiente. Por eso nos pasó lo que nos pasó. Por eso nos salieron unos guerrilleros, caídos de la borrachera, diciéndonos: "Están buscando lo que no se les ha perdido" y "matemos a todos estos hijuetantas". Y no es que no resista situaciones de presión. Es que aún hoy tengo ‘piedra’ de mí misma por aceptar hacer parte de una misión que para nada fue periodística. Y aún hoy me indigna cómo los medios siguen manejando esto.
Y seguimos siendo irresponsables. Tanto los medios, que piden vehementemente a sus periodistas ir tras la ‘chiva’, como quienes exigen al Cicr información donde no la hay. Haciendo la sin noticia. ¿No será que a veces es mejor esperar y respetar el silencio?