Mazzenet quería conectarse a Internet
Eustorgio Mazzenet murió de 98 años. Unos meses antes perdió la memoria, aunque cuentan que tuvo momentos de lucidez. 'Mazze', como lo llamaban algunos familiares y amigos, fue un brillante juez, político, y en sus últimos años de vida profesional, le entregó sus esfuerzos al mantenimiento de la Biblioteca Municipal de Candelaria, Atlántico.
Antes de morir, su mente se agitaba entre recuerdos reales e invenciones. Cuenta mi tío Álvaro que un día lo fue a visitar y le dijo:
--¿Ya te enteraste que nombraron a mi hijo Guido Mazenett de Embajador en Suecia? Lo escuché en la radio.... ¡Qué orgullo carajooooo!--
Guido Mazenett es un abogado prestante en Barranquilla, pero nunca ha pretendido ser Embajador. Mi tío, siguiéndole el juego, le contestó: --¿Cómo va a sé esa vaina? ¡Qué noticionononón!--
Otro día le salió con el cuento de que el político costeño Name Terán le había mandado $2.000.000, y que Sonia, su hija, la que tanto lo cuidó durante sus últimos días, se los había robado. Además de tratarla de "ratera", como dicen en la costa caribe colombiana, dijo que era amante del tal Name.
Pero, sin duda alguna, la historia que más me conmovió, por ser una persona amante de las Nuevas Tecnologías, fue la que le narró a su nieto Héctor José, estudiante en ese entonces de Ingenieria de Sistemas.
A "Mazze" le dio por no almorzar ni contestar llamado alguno. Después de estar encerrado por horas en su habitación y recordar con gritos y porrazos su época de juez, le dijo a su nieto después de que éste lo llamará para que almorzara:
--"No me molesten que me estoy conectando a Internet"--
--Abuelo y, ¿cómo te estás conectando?
--Silencio carajo que se cae la conexión--
Héctor no se quedó con la duda y comenzó a espiar a su abuelo. "Mazze" se conectaba a Internet después de darle tres golpecitos a una maleta vieja de cuero. Se acercaba a la maleta, colocaba su oreja muy cerca de ésta, le daba los tres golpecitos y se quedaba esperando, según él, la conexión.
"Mazze" murió hace dos años. Nunca se sentó frente a un computador, no gozó de las bondades de Internet, pero se conectó a su manera y tuvo la dicha de hablar del tema.